De Laos a Vietnam se tarda un año

Normalmente suelo celebrar mi cumpleaños de una manera bastante tradicional. Nada en especial, buena compañía, algo para comer y algo para beber. No me importa el cuando, el dónde, ni el con quién, simplemente pasármelo bien.

Creo que este cumpleaños lo voy a recordar durante mucho tiempo, por varios motivos, pero sin duda va lo voy a recordar como el cumpleaños que pasé encerrado dentro de un autobús, en un viaje de 30 horas.

Casualidades del viaje, el día 3 de mayo, me subí al a un autobús en Luang Prabang dirección a Hanoi. En un principio, se trataba de un trayecto de 24 horas, en un bus sleeper en unas camas “asian size”, pero debido a un accidente y otras peculiaridades del viaje al el cronómetro se paró a las 30 horas. Fue todo un récord para la espalda, la paciencia, y descubrir infinitas posturas nuevas para dormir en una cama minúscula.

El lado positivo fue conocer a los que han sido unos excelentes y divertidos, compañeros de viaje por todo Vietnam: Ale y Gabriel y Cristina, una mezcla explosva entre Canadá y Brasil, que dió de fruto unas divertidas anécdotas.

Hanoi fue la donde puse el pie por primera vez en Vietnam. De entrada me gustó mucho, ya que guardando las distancias, me recordaba a la India. Murmullo sin parar en la calle, gente curiosa y atrevida a interaccionar con el turista buscando o no beneficio económico, y un caos circulatorio impresionante.

De los países en que había estado, este también era el que ofrecía mejores espacios para andar por la calle. No es que sea una zona peatonal, pero comparado con las aceras inexistentes de Tailandia esto es la gloria. Lo malo, es que a partir de las 12:00 cierran todos los bares, o sea que los amantes de la vida nocturna, al igual que en Laos, se deberán conformar con aprovechar el día.

A parte de la aventura con el autobús, otra que nos paso fue un domingo en el parque, estabamos sentados en un bordillo. Se me acercó un chico vietnamita, y muy educadamente me preguntó si me importaba que hablemos un poquito en inglés, (el probrecillo escogió el que peor hablaba de todos). Sin ningún problema acepté, y en ese momento, me veo rodeado de 5 jóvenes más, que aparecieron por arte de magia (yo creo que eran ninjas). Me comentaron que eran un grupo de estudiantes, que se reúnen el único día que tiene libre, para mejorar su nivel de inglés hablando con turistas.

Al mirar al resto del grupo veo que a ellos también habían sido asaltados! Fue muy divertido hablar con ellos, sobretodo ver sus ganas de aprender, y el esfuerzo que hacían.

Estuvimos más de dos horas hablando, mientras nos hacían fotos, nos pedían nuestro email, nos agregaban al facebook, se sacaban fotos con nosotros, y hasta como despedida final, hasta nos invitaron a un delicioso helado de alubias! ¨(o algo parecido).

[AFG_gallery id=’35’]

About the Author: Ferran
Author Website: http://mundoensonidos.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.