La ciudadela, Pingyao

Después de visitar Luoyang me dirigía a Beijing, pero como había un largo recorrido decidí parar en Pingyao a hacer un parada.

Como era habitual en mi viaje en la China, llegué a esta ciudad en tren, pero en este caso a la salida de la estación de tren, me esperaba un trasnporte que había pactado con el gesthouse. El hábil conductor chino, me llevó hasta la entrada de la ciudadela de Pingyao, donde una vez aparcado el vehiculo, seguimos a pié hasta el gesthouse.

Pasé 24 horas en esta ciudad, pero quizás debería decir ciudadela. De Pingyao, a parte de la ciudadela no visité nada, pero es que era tan espectacular que decidí no salir de ella. Para empezar en esta ciudadela, no está permitido la circulación de vehículos a motor, y las calles están llenas de peatones y bicicletas.

La ciudadela, está compuesta de 4 calles principales que la dividen en los cuatro partes, y de esta, se ramifica en otras callejuelas. A medida que se va anadando por las calles, es imposible no quedarse embobado, con las casas tradicionales que componen esta ciudadela. Cabe decir que la mayoria de estas casas están muy bien conservadas, pero es que detrás de la fachada, suele haber un restaurante, o un negocio de souvenirs. De todas formas, todo y que no se traten de autenticas casas tradicionales y pierda un poco la magia, igualmente cabe decir que tiene su encanto.

Venta de souvenirs en Pingyao

Vistas del interior de la ciudadela

En Pingyao hice muchas actividades, simplemente no hice nada. Me dediqué a observar la increible ciudadela, y a observar como los turistas venidos de diversas partes de la China visitaban en manada la ciudadela. Parece increíble la de cosas que se pueden llegar a aprender, sentado en una mesa tomando té, durante un par de horas, simplemente observando en silencio.

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