Las sonrisas que superaron al dolor . Phnom Penh

Por fin ya estoy en Cambodia!. Fue cruzar la frontera y empezar a ver sonrisas por todos los lados. Parece mentira que algo tan simple como una sonrisa por parte de un desconocido, te pueda alegrar el día.

Debo decir que el punto fronterizo, no fue fácil. La compañía de autobuses con la que viajaba, me pedia 5$ por tramitar mi visado en la frontera, pero después de negarme una y otra vez, finalmente lo pude hacer yo mismo, eso sí, esperando 45 minutos más que los que accedieron a pagar esta “tasa”.

Llegué a Phnom Penh sin ningún retratos, ni imprevisto. Me alojé en TAT Gesthouse, en una habitación con baño compartido, por unos 6$ al día.

La ciudad ofrece distintas visitas interesantes a realizar, entre pagodas, museos y lugares turísticos varios. Alquilé una scooter y me perdí por la ciudad.

De los más relevantes y que a la vez más me han marcado durante este viaje, fue la visita a los campos de exterminio. Cambodia, tiene un pasado reciente muy oscuro protagonizado por el terrorifico Pol Pot.

Este “señor” soñaba con un sistema feudalista al 100%, así que de un día al otro, cerró colegios, centros religiosos y ciudades, para mandar a toda la población a trabajar en el campo. Muchas familias fueron separadas para siempre.

Cualquier persona que podía ser un riesgo para este nuevo régimen era exterminada. Para que os hagáis una idea, el simple hecho de llevar gafas, era un indicio de intelectualidad, y ante el riesgo de pensamiento independiente, se terminaba con la vida de esta persona. Fue horrible. Se calcula que entre 1975 y 1978, murieron en los campos de exterminio entre 2 y 3 millones de personas.

Acudí a un centro característico de este holocausto situado a 10km de Phnom Penh. Os voy a contar lo que aprendí , pero os aviso que tanto los sonidos como los textos son muy tristes.

Este campo de la muerte, es uno de muchísimos que había por todo el territorio. Aquí se llevaban a la población que debía ser exterminada, simplemente por el hecho que podían hacer tambalear el nuevo sistema político de Pol Pot

Los prisioneros eran llevados aquí, y se les ejecutaba en poco tiempo. Se les engañaba diciéndoles que se les trasladando de la prisión a una nueva casa, ya que habían recibido el perdón del dictador. Pero nada más lejos de la realidad.

Tal como llegaban eran , encerrados en una casa de madera, de doble muro y sin ventanas, donde solamente podían escuchar la música proveniente de unos potentes altavoces y el ruido de un generador diésel. El objetivo principal de la música era callar los gritos de dolor de los ejecutados.

A continuación os dejo un fragmento de la audioguia del centro donde podéis escuchar los últimos sonidos que los condenados escuchaban.

Las ejecuciones eran de lo más salvaje. No valía la pena malgastar una bala, era demasiado costoso. En vez de eso, se utilizaba cualquier herramienta contundente para finalizar con la vida de la persona, de un golpe en la cabeza.

El régimen era tan sangriento y vengativo que ni los niños se salvaban. Para ello disponían de un arbol donde eran brutalmente asesinados muchas veces ante la presencia de sus madres…… fue horrible.

Con objetivo de no olvidar nunca lo ocurrido, se construyo en el lugar un memorial, a todas las victimas. En el interior se encuentran los huesos de los fallecidos encontrados en las fosas comunes y esta es la música que se puede escuchar en su interior.

Aprender, recordar y sobretodo nunca olvidar.

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2 comments

  1. Josep dice:

    D´acord Ferran..Sobretot no oblidar-ho!

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