Siempre hay una primera vez – TORONTO

Detalle en una de las calles más famosa de Toronto, Yonge st.

Siempre hay una primera vez para todos nosotros, en este caso tenia dos “primeras veces”. Aunque mi cabeza hacia años que había estado por todo el mundo, mis pies habían estado en Europa, África y Asia, así que volar a Canadá era totalmente nuevo. Por otro lado por un error en la previsión de tiempos, compré el vuelo Beijing – Toronto, con escala de 45 minutos en Vancouver. Esto no debería ser problema, pero era un gran reto teniendo en cuenta que debía pasar el control de inmigración, recoger mi maleta, facturar en la siguiente compañía, pasar el control de seguridad, y finalmente y con suerte, subir-me en el vuelo a Toronto. Realmente era un reto mayor que la aventura en el aeropuerto de Delhi.

Angel de la guarda, suerte, o casualidades bien coordinadas, el hecho es que finalmente conseguí volar a Toronto, y como un viaje sin aventura no es un viaje, al aeropuerto de Toronto mi mochila no aparecía por ningún lado. Por suerte al día siguiente ya en casa de Enric i Roser, la compañía aérea trajo la maleta.

 

Mis primeros pasos en la ciudad, fueron más parecidos a los de un visitante de otro planeta que a la de un ser humano. Se me hacia raro que los conductores pararan en todos los pasos de peatones, y estos conducían en orden, sin utilizar el claxon y respetando los carriles.

Por otro lado había miles de bares, restaurantes, grandes superficies. De todas formas echaba de menos, la vida animal, el desorden y el caos, echaba de menos Asia, o quizás simplemente estaba en proceso de adaptación.

Probando la Muskoka, una silla de madera terriblemente cómoda

 

Arte callejero en kensington market.

Unos días mas tarde, conseguí descubrir ciertos puntos de Toronto que en un principio se me escaparon. Toronto es una gran ciudad, pero por otro lado, está dividida en “pequeñas” áreas que la hacen especial. Fue increíble ver la cantidad de etnias, culturas y lenguas conviven en una misma ciudad, cada una a su manera. Por otro lado, hay un montón de parques y zonas naturales donde desconectar de esta enorme ciudad.

Unos días más tarde, después de pasar un tiempo muy agradable con unos amigos increíbles, me monté otra vez en un avión destino a Alberta, una provincia de Canadá , donde me esperaba otra gran amistad y una nueva etapa del viaje donde trabajaría en medio de la naturaleza.

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About the Author: Ferran
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